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La preeclampsia en el embarazo. Síntomas y tratamiento

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Es una complicación que solo se manifiesta en el embarazo. Hacia el final del embarazo es cuando más riesgo hay de padecerla, pero también se puede presentar después del parto.

La preeclampsia la padecen alrededor del 10% de las embarazadas, por lo que es un tema que se debe conocer perfectamente. Si no se trata a tiempo, se pone la vida del bebé y de la futura madre en riesgo.

preeclampsia en el embarazo

En este artículo encontrarás toda la información que necesitas acerca de esta afección, cómo prevenirla y de cómo llevar tu embarazo en caso de desarrollarla.

¿Qué es la preeclampsia?

Es una enfermedad que se puede desarrollar en el embarazo. Este trastorno conlleva a la mujer a padecer de tensión alta, problemas en los riñones y si no se trata correctamente, puede llegar a causar la muerte del feto y de la madre.

Según estudios, es más frecuente en el último trimestre. Sin embargo puede empezar a desarrollarse al inicio o en la segunda mitad del embarazo. También se puede presentar en el parto o en la cuarentena, que son las primeras seis semanas después del parto.

La preeclampsia es en muchos casos silenciosa.

Esta complicación es de suma importancia ya que comúnmente no presenta síntomas. Por esta razón siempre se recomienda a las futuras madres, en el momento de saber que se está embarazada, realizar las revisiones médicas en la fecha que les corresponde.

¿Quién tiene más riesgo de sufrir preeclampsia?

Existen determinados factores intrínsecos y externos que hacen tener más riesgo de padecer preeclampsia en el embarazo. Hay que ser muy precavida y ante la menor sospecha consultar al ginecólogo.

Hay más riesgo de padecer preeclampsia si se tienen las siguientes condiciones:

  • En caso de ser madre primeriza
  • Si en embarazos anteriores se ha sufrido preeclampsia o hipertensión gestacional.
  • Existe un factor genético, en el caso de que alguien de la familia directa, madre o hermanas han desarrollado esta misma complicación en algún embarazo, hay más riesgo de padecerlo también.
  • En embarazos múltiples el riesgo aumenta.
  • Si se es menor de 20 años o mayor de 40 años.
  • En embarazos logrados con técnicas de fecundación in vitro puede existir un riesgo mayor que en un embarazo natural.
  • Si el IMC es de 30 o mayor. Las mujeres embarazadas con sobrepeso tienen mayor riesgo.
  • Existen otros factores asociados a alguna enfermedad diagnosticada previamente
  • Si se tiene hipertensión crónica.

sobrepeso-casua-preeclampsia

Presentar diabetes gestacional, es un tipo de diabetes que se desarrolla únicamente por el embarazo, o tener diabetes antes del embarazo.
Si se padece algún trastorno en la coagulación sanguínea tales como el síndrome antifosfolipídico o bien, la trombofilia.
Si se ha sufrido de algún accidente isquémico transitorio o accidente cerebro vascular y se ha tomado aspirinas durante años, se debe consultar con el médico.
Tener o haber padecido alguna enfermedad relacionada con los riñones o enfermedades que afectan el sistema inmunológico tales como el lupus.
Los factores anteriormente mencionados los tienen que tener siempre presentes las mujeres embarazas y en cada revisión médica del seguimiento del embarazo, el ginecólogo tomará las medidas y realizará los exámenes necesarios para diagnosticarla a tiempo. Sobretodo en el tercer trimestre del embarazo, ya que en este momento es cuando más riesgo hay de desarrollar la preeclampsia.

Causas de la preeclampsia

Este punto es bastante delicado. A pesar de los avances científicos, aún no logran deducir porqué a algunas mujeres se desarrolla esta afección y a otras no. El hecho de tener algunos de los factores no significa que se desencadene esta complicación. En algunos casos se le otorga la causa a la genética, en otros al tipo de alimentación con altas cantidades de sodio o bien, a ciertas enfermedades que ya padecía la madre.

Según los estudios más recientes se tiene estimado que la preeclampsia está entrelazada con algún tipo de factor sanguíneo de la placenta. Incluso, se entiende que puede desarrollarse al inicio del embarazo pero no es detectable.

Se considera que la preeclampsia se da cuando la placenta no se implanta de  manera correcta en las paredes del útero. Esto conlleva a que las arterias que están en esa zona no llegan a su completa disolución. Y por supuesto, la placenta no recibe la sangre necesaria.

Síntomas de la preeclampsia

Antes de presentarse los síntomas, es importante tener en cuenta que varían mucho en cada mujer. Y por supuesto, no siempre existen tales síntomas, sobre todo en la primera fase del embarazo. Incluso en algunos casos pueden relacionarse los síntomas como algo normal en el embarazo, tal es el caso de la hinchazón o aumento de peso. Te recomiendo leer Cambios corporales en el embarazo.

Si no presentas ningún factor de riesgo, se debe acudir inmediatamente al ginecólogo, para realizar una evaluación, si se presenta alguno de los siguientes síntomas:

  • Inflamación alrededor de los ojos y el rostro.
  • Si se tiene la tensión alta.
  • Hinchazón en las manos, pies o tobillos. Esto comúnmente suele darse de forma repentina.
  • Aumento de peso repentino y por encima de los valores normales de acuerdo al tiempo de embarazo. Por ejemplo, ganar más de 2 kilos en una semana, puede ser debido también a la retención de líquidos, pero es importante acudir al ginecólogo y descartar la preeclampsia.
  • Dolores de cabeza muy fuertes y recurrentes. Te recomiendo el siguiente artículo sobre dolores de cabeza en el embarazo.
  • Visión doble o borrosa. Si se ven puntos o destellos de luz, sensibilidad o pérdida de la visión por momentos.
  • Dolor al palpar la parte superior del abdomen. Te puede interesar el artículo gases en el embarazo.
  • Si se presentan en el segundo o tercer trimestre náuseas o vómitos que ya no corresponden a la etapa del embarazo.
  • Y por último, si se tienen dificultades para respirar, se debe de acudir de inmediato a un especialista.

Cabe recordar que cada cuerpo es diferente, y en cada mujer los síntomas varían. Por esto tener un control más minucioso a partir del tercer trimestre es de suma importancia para tratar esta afección a tiempo.

Tratamientos para controlar la preeclampsia

El tratamiento siempre va a depender del tipo de preeclampsia que se padezca y de la etapa en que se encuentre el embarazo. Así como también del desarrollo del bebé. Si se desarrolla la enfermedad en las últimas semanas de gestación y el feto se encuentra en perfectas condiciones, seguramente se inducirá el parto.

Preeclampsia leve

Este tratamiento se da cuando el feto aún no está listo para nacer y la preeclampsia es controlable.
Reposo completo. Se recomienda acostarse del lado izquierdo, debido a que en esta posición existe mejor riego sanguíneo en la placenta.
Aumento de las visitas y controles de seguimiento del embarazo ya que se considera embarazo de riesgo.
Reducir o eliminar la sal de la dieta, así como alimentos altos en sodio.
Se incluyen más proteínas en la dieta y se recomienda beber mínimo unos 2 litros de agua al día.

Preeclampsia grave

Dependiendo del estado del bebé y de la futura madre, podrá pasar gran parte del embarazo hospitalizada.

En primer lugar, le será administrado sulfato de magnesio para evitar convulsiones. Si esto llegara a suceder estamos hablando de Eclampsia, por lo tanto hay que evitar en principio las convulsiones. Y por supuesto, medicación para bajar la tensión si esta se encuentra muy alta.

Dependiendo de en qué semana nos encontremos del embarazo se aplicará un tratamiento diferente:

Antes de la semana 34 de embarazo: aparte del tratamiento intravenoso anteriormente mencionado, se suministra corticosteroides para terminar de madurar los pulmones del bebé. Y se mantendrán estudios constantes para preservar la salud de ambos.
A partir de la semana 34 de embarazo: lo más probable es que se induzca el parto, si el bebé se encuentra desarrollado totalmente. Dependiendo de la tolerancia, podrá ser parto natural o cesárea.
Si la preeclampsia no se controla o no disminuye con el tratamiento, se inducirá el parto. Esto puede suceder incluso antes de las 34 semanas si la afección empeora. Esta enfermedad debe de ser tratada de inmediato, de lo contrario puede provocar daños graves tanto en la futura madre como en el bebé.

Preeclampsia grave

Complicaciones graves de la preeclampsia

Estas complicaciones pueden afectar a ambos, de distintas maneras. Por esto se sigue reiterando que es importante tener el control prenatal adecuado.

Complicaciones en la madre

Eclampsia: es la complicación que se desarrolla al no tratar la preeclampsia. Su síntoma principal son las convulsiones.
Síndrome de HELLP: este síndrome se da en la etapa más avanzada del embarazo. Produce coágulos en la sangre y afecta la función hepática. Esto puede provocar otras complicaciones post parto.

Complicaciones en el bebé

Al no recibir el riego correcto de sangre en la placenta, el bebé recibe menos oxígeno y alimento. Provocando un peso bajo al nacer. Sin embargo, en una complicación mayor, puede provocar la muerte del feto.

Pero,  al momento de detectar y tratar a tiempo la preeclampsia existe una alta probabilidad de tener un bebé sano. Sin ninguna complicación futura ni condición asociada.

¿Cómo prevenir la preeclampsia?

A pesar de los grandes avances científicos, aún no se determina de manera concreta la forma de evitar la preeclampsia. Sin embargo, existen factores que aumentan el riesgo de padecer esta enfermedad y algunos de ellos pueden ser controlados. Hay que seguir las siguientes recomendaciones para evitar la preeclampsia:

  • Evitar el consumo de sal y productos alimenticios que contengan un alto índice de sodio.
  • Beber abundante líquido siempre es recomendable. Esto va a ayudar al correcto funcionamiento de los órganos y a eliminar las toxinas en el cuerpo con mayor facilidad.
  • No consumir “comida basura”, así como reducir los alimentos ultraprocesados, los fritos y la bollería. Todos son altos en azúcar y sal los cuales no benefician a las embarazadas ni a los bebés. Te interesa leer el artículo alimentos prohibidos en el embarazo.
  • Descansar siempre que el cuerpo lo pida. El embarazo es una etapa de cambios bruscos en el cuerpo y se necesita descansar.
  • Realizar ejercicios de bajo impacto como caminatas o natación, mantendrá el torrente sanguíneo del cuerpo en movimiento. Los ejercicios de Kegel son altamente recomendados.
  • Siempre que sea posible elevar las piernas por encima de la cabeza unos diez minutos dos veces al día.
  • No se debe consumir alcohol, tabaco o cualquier sustancia nociva.
  • Evitar o minimizar en la medida de lo posible la cafeína y las bebidas con gas.
  • Hacer yoga y meditación es muy recomendable.
  • Evitar situaciones de estrés.
  • Y por supuesto, siempre recurrir a los chequeos médicos pautados en el seguimiento del embarazo. Conocer y observar el propio cuerpo puede ser una clave importante para detectar cualquier anomalía. Hay que tener presente que si se tiene preeclampsia se debe de ser mucho más riguroso con la dieta y el descanso.

La prevención y el detectar a tiempo esta enfermedad da como resultado un alto índice de partos sanos y sin complicaciones en mujeres que han padecido preeclampsia en el embarazo.



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